No llevaba veladoras ni tampoco amuleto Solo llevaba una duda y gran dolor en su pecho Se dejó caer de frente Se arrodilló por respeto Al frente había una señora toda vestida de negro Una guadaña traía y su cara era de hueso Su túnica la cubría Y así comenzó su rezó Yo solo vengo a pedirte que cuides de mi família Cuídame de los traidores También de la perra envidia Le dijo a la Santa Muerte Que te entrego mi vida Una devoción muy gran, mucha gente lo miraba Lo observaban admirados al ver sus ojos, lloraban De antemano, muchas gracias Mi fe está en ti, niña blanca Cuando terminó su rezó, él emprendió su retirada Dicen que volvió a los días, diferente se miraba Una sonrisa tenía y una banda le tocaba Yo solo vengo a pagarte lo que un día te prometí Gracias, Santísima Muerte, por interceder por mí y si tú me lo permites Muy pronto yo vuelvo a ti