Dondequiera Que Estés

Joan Manuel Serrat

Dondequiera que estés, te gustará saber que por flaca que 
fuese la vereda no malvendí tu pañuelo de seda por un trozo
 de pan y que jamás, por más cansado que estuviese, 
abandoné tu recuerdo a la orilla del camino y por fría que 
fuera mi noche triste, no eché al fuego ni uno solo de los 
besos que me diste. Por ti, por ti brilló mi sol un día y 
cuando pienso en ti brilla de nuevo sin que lo empañe la 
melancolía de los fugaces amores eternos.
Dondequiera que estés te gustará saber que te pude olvidar 
y no he querido, y por fría que sea mi noche triste no echo
 al fuego ni uno solo de los besos que me diste. 
Dondequiera que estés.... si te acuerdas de mi.
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