La Rana Y El Príncipe

Joan Manuel Serrat

Composição de: Joan Manuel Serrat
Él era un auténtico príncipe azul más estirado y puesto que
 un maniquí, que habitaba un palacio como el de Sissí y 
salía en las revistas del corazón, que cuando tomaba dos 
copas de más la emprendía a romper maleficios a besos. Más 
de una vez, con anterioridad, tuvo Su Alteza problemas por 
eso. Un reflejo que a la luna se le escapó, en la palma de 
un nenúfar la descubrió; y como en él era frecuente, 
inmediatamente la reconoció. Ella era una auténtica rana 
común que vivía ignorante de tal redentor, cazando al vuelo
 insectos de su alrededor sin importarle un rábano el 
porvenir. Escuchaba absorta a un macho croar con la sangre 
alterada por la primavera, cuando a traición aquel 
monstruoso animal en un descuido la hizo prisionera. A la 
luz de las estrellas le acarició tiernamente la papada y la
 besó. Pero salió rana la rana y Su Alteza en rana se 
convirtió.
Con el agua a la altura de la nariz descubrió horrorizado 
que para una vez que ocurren esas cosas, funcionó al revés;
 y desde entonces sólo hace que brincar y brincar. Es 
difícil su reinserción social. No se adapta a la vida de 
los batracios y la servidumbre, como es natural, no le 
permite la entrada en palacio. Y en el jardín frondoso de 
sus papás, hoy hay un príncipe menos y una rana más.
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