Por San Juan

Joan Manuel Serrat

Un anochecer cuando el verano abría los ojos por aquellas 
calles donde tú y yo nos hemos hecho mayores, donde 
aprendimos a correr, sobre un palmo de arena se alzaba una 
hoguera por San Juan. Entonces un trozo de madera era un 
tesoro y con una mesa vieja ya éramos ricos. Por las calles
 y las plazas íbamos de casa en casa para quemarlo todo 
aquella noche de San Juan. Éramos cuatro golfillos. No 
sabíamos gran cosa de las lágrimas que hacen que gire el 
mundo. Íbamos entrando en la vida. Nunca una mentira nos 
era necesaria y nada nos quitaba el sueño. Los años me han 
alejado de mi calle y se han perdido aquellos compañeros de
 juegos. El bueno y el que estorba como si tal cosa. Parece
 que todo se haya quemado en el fuego de San Juan. Y ahora,
 este anochecer otra vez veo a los mozalbetes recogiendo 
leña por la calle. Corren. Como yo antes corría. Les llamo 
y me miran como si fuera un gusano extraño y pasajero. 
Dadme un trozo de madera para quemar o la cogeré de donde 
pueda, como ayer, como si no hubiera otra. Yo he sido como 
vosotros.
No quiero sentirme viejo esta noche. Que un trozo de madera
 vuelva a ser un tesoro. Que con una mesa vieja sea rico. 
Por las calles y las plazas iré de casa en casa para 
quemarlo todo esta noche de San Juan.
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