Marcos Mundstock:
Archivaldo García siempre se ganó la vida como empleado
público y componía en la oficina en sus ratos libres. Se
pasaba el día componiendo. De carácter apocado, asustadizo,
obsesivo, reprimido y maniático, fanático del orden y la
limpieza, Archivaldo García fue un hijo ejemplar y un
alumno ejemplar, pero más que nada era un extraño ejemplar.
Atribuía su obsesión de ordenar y archivarlo todo a la
influencia premonitoria de su propio nombre de pila
"Archivaldo". No era el primer caso en su familia de un
nombre premonitorio; por ejemplo, su abuelo se llamaba
Premonitorio García. Archivaldo fue criado por dos tías
rigurosas, solteras, beatas que toda su vida lo previnieron
contra los peligros del mundo y las malas mujeres. También
los nombres de sus tías encerraban un cruel designio; se
llamaban "Esther" y "Liza". Esther y Liza, y de apellido
"Castro". Archivaldo nunca había logrado que alguna mujer
le prestara atención hasta que conoció a Angélica Pura
Castex. Pero ella luego de su encuentro con Archivaldo
resolvió recluirse en un convento de Carmelitas, que le
resultaba mucho más divertido. Archivaldo entonces compuso
y le envió la canción que escucharemos a continuación en la
que se destaca el estilo empleado...eh... el estilo
"empleado público". Archivaldo, con esta canción, intenta
reanudar su vínculo, pero los hechos le demostrarán que
reanudar es imposible.
Jorge Maronna:
Vuelve a mí, no volverá a ocurrir
y he de amarte con pasión tan juvenil
que ya nunca has de tener ganas de huir
de este humilde funcionario del registro civil.
Mientras sello documentos insensatos
Página 1 / 2mi trabajo con el sello ya no aguanto
paso el día contemplando tu retrato
cuatro por cuatro, fondo blanco.
Y admirando tu rostro y tu hermosura
me sacuden pensamientos inconexos
el color de tus ojos, tu estatura,
tu domicilio, tu ocupación, tu sexo.
Vuelve a mí, no volverá a ocurrir
no te haré esa cosa nunca más
fue un impulso, no lo pude resistir
cumpliré con mi promesa ya verás.
Recuerdo todas tus señas particulares
la impresionante belleza de tu pecho
y recuerdo entre sollozos y pesares
la impresión de tu pulgar derecho.
Si tú quieres táchame de delirante
tacha de absurda esta pasión tan honda
quiero ser tu novio, esposo, amigo, amante...
táchese lo que no corresponda.
Vuelve a mí, no volverá a ocurrir
no te haré esa cosa nunca más
fue un impulso, no lo pude resistir
¡nunca más te sellaré allí detrás!
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