Conferencia de Siegmund Freud

Les Luthiers

Composição de: Les Luthiers
Relator (en off): El luthier Nicolás Amati se encuentra al 
borde de la desesperación. Desde que su querido Rafaello 
abandonó Cremona, solo ha recibido vagas noticias sobre su 
paradero. Algunos aseguran haberlo visto en la corte de 
Francisco I, pero otros niegan la versión y creen, en 
cambio, que merodea por los alrededores de Sevilla. El 
anciano sufre como una madre y de nada valen las atenciones
 de su aprendiz, ahora convertido en apuesto mancebo. 
Stradivarius es el luthier de moda. La nobleza europea se 
lo disputa y las distintas casas reales rivalizan por 
contar con su presencia. Al regreso de su última gira, 
Stradivarius, quien venera a su maestro Amati, recomienda a
 éste los servicios de un extraño profesor que está 
haciendo furor en Viena y dice curar los males del alma. El
 anciano vacila, mas por fin se decide, recurrirá a él. Su 
nombre: Segismundo Freud.

(Se oye el preludio a la fuga en Do Mayor de Bach)

Relator (en off): Al mismo tiempo, los serviles cortesanos 
de Francisco I, enterados ya del portento, planean raptar 
al profesor Freud para que, de buen o mal grado, se 
encargue de las angustias del monarca. El profesor, ajeno a
 todo esto, dicta en Viena una clase magistral, ignorando 
el peligro que lo acecha.

S. Freud: El tema que trataremos a continuación es un tanto
 complejo. Se trata de un caso de neurosis profunda y su 
curación por el psicoanálisis, habiéndose utilizado, como 
medio de diagnóstico, una obra... un vals, compuesta por el
 paciente. No obstante haberse dicho de esta composición 
que no resiste el menor análisis, nosotros lo analizaremos 
cuidadosamente, con lo que probaremos dos cosas: la 
primera, que resiste perfectamente un análisis, pues no 
cambia en lo más mínimo aunque se lo analice muchas veces. 
Yo mismo he probado analizarlo hasta ocho veces seguidas...
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 y siempre quedó igual. La segunda cosa que probaremos... 
no la puedo decir en este momento porque se me extravió el 
papel... pero era también algo muy interesante. Analicemos 
entonces este, en apariencia, inocente vals.

(Se oye nuevamente la fuga anterior)

S. Freud: Como ustedes habrán podido apreciar, el paciente 
fuertemente reprimido, ocultó de modo inconsciente el 
carácter francamente bailable de esta obra. Ese tema tan 
característico: "la ra ra rá", que aparece en una parte de 
un compás no deja lugar a dudas. Bien, ahora analicemos la 
partitura.

(Se proyecta sobre el fondo del escenario la partitura 
escrita. Freud va ahora señalando con un puntero sobre la 
partitura)

S. Freud: Se nota en primer lugar la falta de la armadura 
de clave. La interpretación psicoanalítica de este hecho es
 que el autor, psíquicamente desarmado para enfrentar la 
vida, no arma tampoco la clave. Estamos en presencia de una
 regresión. De una regresión y de una represión, ya que el 
autor se ha sentido inhibído de colocar ante la clave que, 
como su nombre lo indíca, es la clave de la existencia: ¡el
 sexo!, se ha sentido inhibido de colocar ni sostenidos ni 
bemoles ni ninguna otra alteración. Si las colocó en cambio
 ante algunas notas. ¡Más no ante todas! Esto revela una 
falta de consecuencia, un carácter oscilante, ciclotímico. 
Carácter que por otra parte se advierte al considerar las 
figuras de nota. En espantosa confusión ha colocado 
corcheas con semicorcheas, sonidos con silencios, todo en 
una gran promiscuidad. Se advierte una falta total de 
lógica y de orden. Evidentemente se trata de la obra de un 
paranoico.
Considerando ahora los intervalos, la distancia entre 
notas, se observa inmediatamente un gran abuso del 
intervalo de segunda, notas juntas. Psíquicamente esto 
revela un deseo inconfesado de no moverse, de quedarse 
junto a la nota primitiva, o sea junto a la madre. Esto 
revela un complejo de Edipo. Estos grandes saltos confirman
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 el diagnóstico, ya que aquí se trata de un mecanismo de 
compensación. El tratamiento seguido en este caso consistió
 en una larga serie de sesiones, al cabo de las cuales el 
paciente mejoró una barbaridad. Como ilustración podrán 
escuchar el vals, tal como era en su comienzo, y luego el 
mismo tal como lo reelaboró el paciente luego del 
tratamiento.

(Se oye ahora el mismo preludio pero tocado en piano en 
ritmo de vals)

S. Freud: Este ejemplo, y otros muchos, muestran como la 
psicoanálisis sirve para un montón de cosas.
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