Santiago Ixcuintla Nayarit Donde los ríos susurran secretos antiguos Y las garzas dibujan en el cielo Existe un pueblo bajo la mirada de los dioses Ahí, en Aztlán de las Garzas La orden de los dioses fue Deja este valle, ve y construye la ciudad Donde verá al Sol nacer Los mexicas comenzaron su peregrinación Siguiendo señales en las aves, en las estrellas y en los ríos Cada paso era prueba Cada río un desafío Cada montaña un mensaje de los dioses Muchas décadas pasaron Llegaron a la un islote Rodeado por un lago El cielo entregó la señal definitiva Un águila sobre un nopal devorando una serpiente En ese instante comprendieron Habían llegado al corazón del mundo Fundaron la gran Tenochtitlán Ciudad del Sol, poder y visión divina Donde los dioses habitarían por toda la eternidad De las garzas de Santiago Ixcuintla Al águila sobre el lago Nació un pueblo Se cumplió un mandato divino Y se levantó la ciudad más poderosa de la historia Y con ello su símbolo patrio En una bandera